Posted on: Abril 18, 2022 Posted by: odradek Comments: 0
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Por Diego Maureira

Diego Maureira (DM): Jean Baudrillard en los años 80 vaticinaba dos destinos para el arte. Por una parte, podía convertirse en un perpetuo ritual en que los espectadores acudían a las galerías o museos para ver lo que ahí se disponía, pero sin que tuviera mayor importancia lo que se mostraba, puesto que las obras venían validadas por el contexto y ya no por cuestiones ligadas a un canon o formato específico. O bien retornaría a la artesanía, es decir, la producción de objetos utilitarios a los que se supeditaba la dimensión estética. ¿Te hace sentido esta concepción del arte? ¿Puedes vincularla de algún modo con tu obra?

Macarena Cuevas (MC): Yo diría que mi obra transita entre esos dos espacios. Pienso que son distintos órdenes de posibilidades para trabajar. La galería es uno, que probablemente vuelve al objeto más escultórico, en el sentido moderno de la escultura. Esto tiene que ver también con el montaje, qué es lo que te permite hacer ese lugar y las decisiones de cómo se presenta el objeto en ese espacio blanco. Pero por otro lado, para mí es incluso más bonito cuando se sale de ahí, cuando las obras se muestran afuera, en el paisaje o la calle por ejemplo. Creo que adquieren otro carácter, más importante en algunos casos que dentro de una galería o museo. Sacar ciertas piezas que quizá fueron pensadas para un cubo blanco me resulta más entretenido a veces, porque hay aristas que no se controlan, ahí aparece el azar y el encuentro inesperado, que muchas veces aporta un montón al proceso creativo.

DM: Esta regla de que todo puede ser arte anula de algún modo el valor estético de ciertas obras, pero me parece que tu trabajo aspira aún así a ciertos resultados en un plano formal, a algo no meramente conceptual o simbólico. 

MC: Yo creo que siempre aspiran a algo así como apropiarse del lugar en relación a la arquitectura, trato de ser sensible en eso, al menos tenerlo muy presente. En este sentido sí me interesa la escala de cómo llenar un espacio con lo menos posible, me interesa ese lado minimalista. Tiene que ver con cómo puedo apropiarme de un lugar con la menor cantidad de cosas y en ese sentido es súper importante la forma. 

DM: Y por el lado de la postproducción o el colaborar con otros soportes, con otras disciplinas, ¿ese lado te interesa más o te da lo mismo el lugar que habite la obra? ¿Consideras que sigue siendo arte?

MC: Para mí tiene que ver con la distribución de las imágenes y cómo pueden aparecer en distintos lugares. No solo en un espacio destinado al arte sino también descubrir cómo podría verse una pieza que fue pensada para eso en un videoclip o en una escenografía. Y ahí, claro, quizá no sé si me interesa tanto la pregunta de si sigue siendo arte o no, más bien me importan las variaciones del objeto en esos otros campos que pueden ser aparentemente distantes entre sí, y las variaciones de la imagen como parte de la obra.  Lo versátil o cómo se va transformando el objeto en esos lugares que a veces no tienen nada en común. No siento una cosa tan estricta en ese sentido. De hecho, es mejor que no sean solo para un mismo espacio. Prefiero que sean móviles, que sean fluidos todo el tiempo. Que tengan una vida propia. 

DM: Las piezas que co-produjiste con Yávar funcionan así. Dependen de cómo las disponga quien las manipule. 

MC: Sí. Porque también está ese interés de cómo interactúa el espectador con el objeto y la obra. En un plano puede ser el material y el reflejo y lo que pasa con esto. La persona que está mirando la obra se ve a sí misma. Ahí hay una interacción directa con el espectador, aunque no quieras o no pienses nada de la obra, la imagen va a aparecer. Y por otro lado, eso de que se pueda interactuar con las piezas es quitarles la distancia que en general provocan los objetos en nombre del arte, es un juego también. En este caso es una escultura que viene en una caja y de hecho fue más problemático hacer la caja, el contenedor, que la propia escultura. La obra completa es este juego en que puedes ponerla de una forma o de otra y la caja es parte de la obra. Pero si quieres puedes botar la caja y dejar la pieza sola.  

DM: ¿Qué opinas de que el arte devenga artesanía?

MC: Me parece bien que exista eso. De hecho, hice algunos objetos de uso cotidiano con Primor y me pareció muy bonito el ejercicio. Creo que una persona que se dedica al arte o a hacer objetos de esta categoría también puede producir cosas que se pueden usar, que tengan una función. Siento que mientras más se mezclen cuestiones como el diseño, las técnicas y las ideas, hay más posibilidades de que cosas nuevas puedan aparecer y está bien. 

DM: ¿Qué opinas de la abstracción versus lo figurativo? Tu trabajo empezó como una aproximación más figurativa hacia el mundo, pero después terminó en la pura abstracción. 

MC: Claro, porque tuve una formación de pintura y el taller de la Universidad de Chile es muy de observar la realidad y traducirla. Pero al final me di cuenta que mi interés por la pintura tenía que ver más con las obras que tocaban temas en relación al espacio y al espectador, como Velázquez y el máximo ejemplo que es Las Meninas. Cómo el espectador es parte de la obra y cómo el pintor te integra en el espacio, en esa ventana. En ese sentido las pinturas que me llaman la atención proponían esas relaciones. También los bodegones nórdicos con objetos que brillaban y reflejaban el entorno y que mostraban lo que estaba fuera del encuadre. Bajo esa mirada me interesaba la pintura, pero después llevando eso a lo material me di cuenta que la figuración no era el único medio, que haya un tema ahora no me parece algo importante. Ahí vienen entonces los materiales que reflejan, los metales, los espejos, y al final claro me quedé con eso. Me importa la experiencia, la reacción que produce el material, la sensación visual previa a la interacción física, el juego con los sentidos. 

DM: Transmiten cosas que te ponen en un plano confuso o ambiguo. Son piezas enigmáticas a las cuales tienes que acercarte y a medida que lo haces van cambiando, o si las tocas también cambian. Y está esa parte que tiene que ver con la época de las imágenes y de la fotografía. Como en general son obras que tienden a reflejar se vuelven reacias a la mera captura porque hacen que aparezca el medio a través del cual las estás capturando. En ese caso son velazquianas, generan ese fenómeno de representar a quien representa.  

MC: Sí, eso de la imagen desdoblada, en la que el objeto te devuelve la imagen de ti mismo y eso ocurre de manera directa, no conceptual. Además me gusta experimentar con las posibilidades fotográficas de la escultura o del objeto, porque también se puede producir una imágen donde no se vea la cámara y eso de repente es más complejo, y se generan otros recortes que son tan ambiguos que a veces no sabes si son reales o digitales.

DM: ¿Es una escultura que es consciente del tiempo en que acontece?

MC: Claro, de cómo circula, sobre todo en internet. Para mí al final la circulación ha sido a través de las redes sociales y es súper importante internet. Las imágenes que yo consumo también, porque influyen mucho en lo que me llama la atención de ciertos materiales.

DM: No solo la pieza en sí misma sino en todas sus posibilidades o ramificaciones o reproducciones. A propósito de lo anterior, ¿qué significa para ti el espejo?
MC: Igual tengo un rollo más espiritual con eso. Una historia biográfica de porqué empecé a usar espejos que tiene que ver con un juego que yo hacía de poner un espejo en mi mentón y mirar el reflejo mientras caminaba. El piso se convertía en el reflejo del techo y había una distorsión del espacio a partir de la imagen reflejada. Ese juego me obsesionaba cuando era chica, podía pasar mucho tiempo haciendo eso. El espejo tiene esa propiedad de atraparte, bueno también de reflejar tu imagen y todos los conflictos y temas que esto puede generar. Verte a ti mismo y el contexto contigo en el reflejo. Entonces ahí también el material se vuelve un medio para entrar en temas personales, pero sigue siendo abierto y abstracto, sigue siendo vacío, para cada persona va a ser distinto.  

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